viernes, 4 de noviembre de 2016

Viernes. Cosas que hacer, planeadas durante largas horas en la tarde.
Y de pronto llegas, te sientas y te pones triste, pensando...

Y te llega la idea de él
como caballero dorado en corcel para rescatarte
de los malos pensamientos.

Y te la pasas hablándole un poco más de tres horas.
Tres horas que bien pudieron servir para hacer cualquier otra cosa
y que tu eliges que sea para hablar con él, para saber que tal, qué siente...
para saber todo o parte de algo.

...Una parte de algo.

El algo que se rompe cuando después de tres horas nunca te preguntó como estuviste
o como te fue en esa alguna cosa que le contaste que harías.

Que le hablas como cojuda y el pata contesta a la media hora.
Que te deja entrever que le aburres
Que cualquier otra cosa es más importante que tu.

Entonces en ese momento, me gustaría tanto que fuera distinto!
Que el encanto no se hubiera roto.
Que el interés hubiese seguido vivo.

Todo para que por lo menos se justificaran sus fotos en mi celular.

Porque hablando en serio,
el día no es tan malo, cuando ves su foto de perfil.

Porque todo es menos gris cuando lo ves sonreír
ante una cámara inmóvil.

Cómo conocer a alguien que no quiere que lo conozcas?
Cómo estar cerca de alguien que no quiere estar cerca a ti?


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.