sábado, 28 de mayo de 2016

Translúcida

Vestido negro de satén ligero,
que bautiza suavemente las piernas de terciopelo blanco.
Muy suaves, muy tersas.

Escote al frente. Lo suficiente para dejar ver lo respingado de su ser.
Ese lunar rojo que se esconde en su deliciosa línea media.
El cuello alargado... interminable... imponente.

Una sinuosa espalda descubierta, con la comisura perfectamente delineada.
Aquella donde escondo la nariz.

El nudo del cinto que ciñe la pequeña cintura, cae hacia los lados.
Y mis toscos dedos intentan ser plumas y dibujan su espalda.
Sus hombros ceden.

El aire caliente que bota mis labios quema su piel.
Y mi cuerpo que llora en deseo le humedece.

El negro satén pronto se esfuma.
Y se haces pálida. Casi translúcida.
Coloreada por el deseo.
Coloreada por mis besos.

"Quiero tenerte".
Coqueta ríe.
Coge su cabello, lo coloca de lado.
Le miro y es perfecta.

Corre.
"Quédate allí".
Entonces le tomo entre mis brazos.
Sus ojos almendrados me esconden su edad.
Miradas cómplices que inmovilizan.

Sus brazos infinitos rodean mi cuello.
Y se pierde.
Bella. Radiante.

De lejos. es fina escultura.
Fundida en mi piel, es maleable metal.

"Déjame inmortalizarte entre mis piernas.
Oh pequeña translúcida.
A ti. A tus labios rojos. A tu cabello indomable".

"Eres tu quien penetra mis sueños.
A quien veo y alborota mi ser...
Transluce mis deseos.
Llénalos y vacíalos otra vez".

"Reina de mi delirio.
Embriágame con tu olor
Pequeña translúcida, enséñame que escondes.
Déjame ver lo que hay detrás de ti".