miércoles, 24 de febrero de 2016

En cada día.

Primer Acto:
(Te miras, te miran)
esbozas una sonrisa
(una sonrisa de Monalisa)
traducida de una linea horizontal que se encorva en un extremo.
Una línea tonta pero que al fin y al cabo
no dice nada
no deja ver nada.
no refleja nada
y también es nada.
Solo existe por existir...
está allí.

Segundo Acto:
Dejas que de la garganta salga un sonido...
Vibra, raspa
Te carcome por dentro.
Pero te gusta el dolorcillo que provoca y decides hacerlo mas seguido. 
-le dicen "risa", yo le digo "abrasión laríngea"-,
Y aprendes a hacerlo continuamente,
y tanto y tan alto que te duele el estómago
te inclinas,
tus riñones llueven.
Duele... 

Tercer Acto:
Te quedas quieto, cuasi inmóvil
escuchando al aire entrar golpeando tus pulmones.
Te quedas allí, estancado
en donde converge el dolor de la abrasión laríngea con el insoportable vacío de la pretención.
Pretención... bendita pretención!
y mientras todos creen que ríes, tu llueves
te deshidratas.
te quedas quieto, ya no respiras.
Pretendes que te vas, que huyes...
...hasta que el gesto de la Monalisa amanece.




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