domingo, 24 de mayo de 2015

Una Historia de Amor. Capítulo 2.

Marzo 14:

El día 5 de marzo una publicación coqueta lucía en mi muro de facebook diciendo:

"He regresado!. Sana salva y con 10 kilos menos. No comí ni mierda en la India. Me bajé del avión y besé el suelo patrio como lo hace el Papa... Si vienen a ver como estoy, no sean tacaños y traigan comida."

Dormí 2 días seguidos, levantándome solo para comer algo en el trayecto de ir al baño y regresar a la cama, hasta que...
a lo lejos escuché el timbre de la puerta. Bajé toda zombie, con el look de uno de los "Jackson 5" -imagínense lo hermosa y adorable que estaba- y... era él.

Con brazos cruzados y luciendo su horrible camisa de cuadros me dijo 
-"Cuando tenías pensado decirme que habías llegado?. Me molesta que tenga que haberme enterado por facebook. Aquí te traje un pastel..."

-"Ay, gracias. Lo que pasa es que estoy muerta, me la he pasado durmiendo, aún no reacciono. Tengo sueño. Sorry... pero gracias por el pastel, se ve rico. Gracias, hablamos..." - dije en versión zombie y cerrando la puerta.

-"Qué? Encima vengo y no me dices nada mas?... y ya te vas? - medio irritado.

-"Tengo sueño. Y me pongo de mal humor cuando tengo sueño. Te llamo. No te preocupes."

-"Esta bien... que descanses". - dijo muy molesto.

Y luego, en el trascurso de cruzar la pista se volteó en seco y dijo:

-"Me voy a vengar..."

-"jajajaja. Ya pero luego cuando esté más despierta pues...". - y dentro de mi decía: "como te explico que me llega al pincho?" 

(que cagona yo)


Junio 14: Cuando el enojo pasa y encuentras al amigo fiel

Supongo que el enojo se le pasó porque de ahí nos hicimos buenos amigos. 

Mi concepto de amigo es: que me escuche (así sea renegar), que le guste conversar y que le guste hacer diversas cosas para divertirse.

Su concepto de amigo era: tener a alguien con quien webear bien y de manera interesante, y que lo escuchase contar sus historias muchas de ellas por teléfono. (Obviamente mientras comía, me pintaba las uñas o hacía alguna otras cosas...)

La fórmula "rara" funcionaba.

Cuando no tenía nada que hacer y quería renegar, ahí contestaba él el celular. Compartir la idea de "exterminar al mundo" era buena o por lo menos divertida... aparte de subversiva. 

Cuando mi "amiga negra" aparecía, él estaba allí para darme ánimos. Faltaban los pompones pero todo el resto siempre estaba presente. Lágrima.

Y un día sentados en el suelo de una calle escuchando música del youtube, algo dentro de mi se desesperó por salir, y así luchando con mis "vibratos" articularon:

-"Sos un buen amigo, pekinés."   

Y la sonrisa se esbozó en mis labios. 

Esa tarde el sol moría adelante de nosotros. Había encontrado a mi "soul mate", ese ser que yo creía en extinción había resucitado! Era un milagro. 

Y yo por fin, desde ese momento, era feliz...