lunes, 19 de enero de 2015

Cartamarga 1

Cuando el corazón se te rompe no hay curita ni antibiótico que lo recomponga.

He estado pensando en nosotros todos estos días y creo, sinceramente que mucha solución no hay.
Me estoy cansando de todo: de tu actitud militarizada, tu forma de hablar (me), tus ímpetus de divo y tu manera de avergonzarte por todo.

Y como yo estoy muy enamorada y he desarrollado un sentimiento de apego bastante importante, he pensado en una solución. En realidad la pensé ayer mientras te veía cortandote el cabello a través del espejo.

Tu estabas allí sentado mirando la televisión y yo te miraba babeando. De cuando en cuando me botabas una mirada de lado. Ni tus gestos de ojos ni boca me revelaban algo. Quise correr y no pude pararme si quiera del sillón. Simplemente lo entendí todo. Jamás sería la mujer de tu vida, la niña de tus ojos o algo así.
Pensé en besarte, decirte adiós e irme pero solo me quedé inmovilizada. Me fui al baño y respiré buscando una solución.

Quisiera irme más lejos. Sé y estoy más que segura que no irás por mi. Entonces me acobardo y en ese momento haces algo bonito y me pregunto si sería bueno darte otra oportunidad. Pero hasta cuándo? Porque inmediatamente te vuelves a tu estado original en los cuales la dictadura es tema de todos los días.

Y dudo mil veces de todo tu ser, de lo que me dices sentir. Pero, qué hago si lo que me dices vas por un lado y lo que sientes por el otro?

Ya no sé que pensar...

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