sábado, 4 de agosto de 2012

Un Día

9:00am

Un rayito de sol invernal se colaba por las cortinas lilas desteñidas por el tiempo.

A esa hora ya todo era mas normal. La calle tenía gente y se escuchaba el bullicio de los niños que jugaban en el colegio del frente. Eran tan felices. Algun dia ellos tendrian hijos y los llamarían Santiago y Adriana.

Esta idea le provocó una somnolienta sonrisa.

Miró a su alrededor y estiró los brazos.

Las paredes blancas. Los muñecos de peluche le miraban tiernamente regalándole mensajitos de amor.
Flores naturales en un jarrón emanaban su aroma, y notas de amor en su pizarra de corcho llamaban la atención por sus coloridas letras.


9:27am

El momento de su hora feliz. Su hora cero. A esa hora ocurría todo lo importante siempre y por alguna extraña razón. Era como su número de la cábala. Todos multiplos de 3. Uno era 3 al cuadrado y el otro al cubo.

A esa hora, esa precisa hora sus manos pálidas se deslizaban en los balaustres de las escaleras de marmol viejas de la estancia principal. No era princesa pero vivía un castillo. Sonreía coqueta ante esa tierna idea.

Miró el reloj de madera colgado en la pared. Los números romanos parecian bailar una vez más.

Y los cabellos con rizos, todos despeinados se movieron danzando por toda la habitación, dando vueltas interminables a la musica de un vals imaginario muy alegre que dio vida a todo lo inerte del lugar.

-"No hace falta un lugar hermoso. Donde hay amor, hay belleza".

Y quedó parada frente al espejo, exhausta y extasiada. Su camisón blanco y sin gracia caía docil por encima de sus piernas. Se miró detenidamente y se encontró hermosa, nadie más hermosa.

Y volvió a sonreir. Definitivamente el amor habia hecho lo suyo ya; y esa idea de belleza, de poderlo todo y de intenso optimismo la llenaba de vida. (Y nunca habia recordado estar tan viva antes)


10:15am

Un desayuno algo ligero podría ayudar a combatir la crueldad del paso del tiempo. Llegaria tarde sino lo hacía.

Se duchó en el lapso del que suena el trueno y se cambió rápidamente poniéndose la ropa que comprara el dia anterior.

El pantalón morado le quedaba divino! Y no evitó dar una vuelta y levantar el pie como las chicas enamoradas de los años 70´s y que salen en las películas.


5:00pm

Hasta este momento, había llegado a la conclusión que levantar el pie como las chicas de las películas no había sido muy buen augurio; sin embargo no se dejaría vencer por la desventura.

Y es que no había podido ir peor: El examen casi no contestado, la entrevista perdida, un error en la fecha de presentación del trabajo final.

-"Agg... un día hermoso que derepente se torna espantoso!"- y suspiró. "Por qué cuando algo va mal, todo parece ir peor?. Y miró al cielo buscando respuesta pero Dios no respondió.

-"Maldita ley de Murphy"- pensó. "Ese tipo no tenía ni vida. Cuántos cohetes se le deben haber caído al idiota! jijijiji"

Pero esta burla tampoco pudo con la serie de infortunios que siguieron acechando.


7:00pm

Resignada llegó a casa. Subió rapidamente por la escalera de marmol y entró como un rayo a la habitación, azotando la puerta tras de ella.

Sin duda el ciclo esta vencido. Ahora todo iría mejor, no?

Y buscó respuesta en las paredes y luego en las cortinas lilas. Pero... ninguna de ellas respondió.

Pesadamente se dejó caer de cara en la cama para hacer rebotar las cinco almohadillas de flores con las que dormía.

-"Por lo menos... por lo menos... aún soy princesa del príncipe del cuento. Ese que me busca y que me rescata de la nada. El que arranca sonrisas cuando existe llanto". - Y sonrió languidamente, tratando de darse animo. "Ese chico al cual yo amo"

Y sin pensarlo ni sentirlo, Morfeo besó su frente y la cubrió con sus manos para consolarla.


8:15pm

El ruido incesante del celular la despertó.

-"Sería él. Mas que seguro!"- Y corrió a buscar el teléfono.

Seguía sonando.

Encontró el bolso negro de tela con la figura estampada de Paris a un lado del ropero; entre el perchero viejo y espejo gigante de madera.

Mil años para encontrar en 600cm cuadrados un telefono que aún seguía sonando. Para cuando lo encontró sin embargo, ya no sonaba. El número era privado.

-"Quién habría llamado? Quién con tanta insistencia?" - Y miró extrañada la cama alta de metal, pero esta tampoco le respondió.


8:40pm

El mundo seguía girando en sentido contrario aún. No era un buen momento para pensar.

-"Adivinanzas? Hoy no por favor, gracias..." - y extendió su brazo hacia un costado inclinado su cabeza ligeramente.


9:00pm

El facebook ayudaría a olvidar los impases del dia malo. Se paró rapidamente de la cama y corrió al ordenador al otro lado de la habitación. No lo vió pero en el suelo un pequeño muñeco herido de muerte en batalla la hizo colapsar, cayendo pesadamente al suelo. El golpe sin duda le traería un poco mas de 1000 moretones.

-"Encima esto"

Aplastada como crepé, rezó para no haberse roto los huesos los cuales desde pequeña tenía un poco frágiles y que habia provocado que adquiriera una tarjeta de descuentos para colocación de yesos en una clínica informal.


9:27pm

Luego de haberse parado con mucho cuidado y haber coscorroneado al muñequito, se sentó en su silla giratoria y prendió el ordenador despues de tantas lunas de desgracia esperando que éste le pajarillo mensajero y le comunique con su amor.

Pero abrió el facebook y no estaba.

Abrió el menssenger y tampoco estaba.

En el Skype, ni huellas.

-"Diablos!" - y se llevó las manos a la boca. "No es bueno llamarlo en estos momentos! Puede ir peor."

Y... tenía razón.

El correo sabía algo! El tenía la respuesta!.

Pero ella vió lo que quería ver: Un mensaje, el esperado, el cual brillaba con una linda estrellita rubia al costado. El inocente reposaba plácidamente en la bandeja de entrada. Un pequeño cupidito todo gordito transformado en mail.

-"Esto era lo que necesitaba".- pensó. "Después de todo un día sin escuchar su voz, un mensaje podría ser la solución: la calma de la agonía de su dolor".

Pero en su lugar, cuando la abrió solo apareció:

"Me enamoré de la idea de ti. De la idea de tenerte, de sentirte, de olerte. Pero hoy no sé. Ya no eres tú, no eres tú más. Lo siento."

Ella seguía mirado la pantalla del ordenador. Todo rosado, todo bonito.
Un maldito ordenador que le decía ahora que ella dejaba de ser oficialmente la princesa del príncipe.
Parpadeó pesadamente y volvió a mirar. Pronto todo se nubló y empezó a llover en sus ojos.

Y se sintió pequeña. Se hundía lentamente en la silla giratoria... y todo se hizo negro, todo.

Y las flores frescas murieron. Los muñequitos ocultaron inmediatamente (y por mandato expreso) sus mensajitos de amor meloso. Ya nada era, ni sería, como antes.

Definitivamente no le podía haber ido peor.

-"Maldito Murphy!"

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