miércoles, 16 de noviembre de 2011

La verdad a Flote. Es mas duro tratar de olvidarte... - Día 4

Seis de la tarde y media. Cansada hasta el orto y con los ojos hinchados de tanta computadora de mierda. Hasta ese momento el ruloso maltrecho llamado Manuel solo había timbrado una vez, algo que en términos psicológicos manulianus lizarraguianus pretende llegar a mi cerebro como "hey, para que creas que estoy pensando en ti, mi reyna, mi pequeña linda...". Pero en la realidad londa y lironda significa: "OYE TARADA, VES COMO ME LLEGAS AL ORTO? NI SIQUIERA GASTO MI SALDO EN TI? BUENO TE TIMBRO PARA QUE TE JODAS Y PIENSES MAS EN MI PUES! (LERO, LERO...)".
Y mientras tanto yo pensando en el pata en cuestión, tirada patas arriba en mi cama y rascándome mi panza pensaba en las musarañas y en porqué michi me había olvidado tan rapido rompiendo el compromiso y todo.
Entonces suena el teléfono. Era él...

Manuel: "Hola mi reyna. Como está mi niña?"

Yo: "Pues... bien..."-y mientras tanto me acordaba de mi en las horas previas, casi muriéndome porque no sabía nada de él- "y tu? Que tal te va con Alejandra?" -Alejandra es la chica nueva que labura con él, a la que yo escribí invitándola a nuestra fiesta de compromiso y por la cual me terminó Manuel el sábado.

Manuel: "Ah. Bien. Pero ella ha tenido que viajar a Chimbote. Porque tu sabes que ella trabaja en eso de las huacas del norte..."

Yo: "Oh! Estarás triste entonces..."

Manuel: "Hmmm. Sí, pero ya hoy me voy a Lima y voy a ver a la gente asi que no hay problema."

Nunca pensé que decirle las cosas de manera tan natural, tan sencilla, tan "sin molestarme", haría que él me confiese su cruda verdad. Estaba con ella... Lo había afirmado de la manera más tonta del mundo. Se olvidó de sus mentiras por un momento y me confesó lo que en realidad sentía en ese momento. Mi torre se cayó a pedacitos causando incendio y destrucción en mis ciudades interiores. Era un hijo de puta! Y ella tambien era una hija de puta! (bueno yo ya tenía referencias de ella como tal, a decir verdad) Una hija de la gran puta al fin y al cabo!.

Le reclamé. Me molesté. Quemé energías y mil calorías renegándole, exigiéndole porqué diablos se había comprometido entonces conmigo. Pero ya no había excusa que valiese. Ya le había escuchado su inocente confesión.

Pero, desde hace cuánto está con ella? Desde hace cuánto me hizo cornuda?
Eso sí jamás me lo dijo.

Han pasado las horas, pocas a decir verdad, pero sé que hasta el día en que me muera, nunca entenderé porqué montó el espectáculo del compromiso y la boda. Por qué si no quería nada serio conmigo?

Y me quedé planchando el vestido de novia, de una boda a la cual sólo iba a ir yo.

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