domingo, 19 de junio de 2011

Carta a Manuel


Jutlandia, 19 de Junio del 2011
12 y 37am

Estoy temblando.
Me muero de los nervios y estoy temblando: por la indignación, la cólera y la rabia de que te hayas burlado de mí y de esa forma.

Quería creer en cada una de las palabras que me decías al oido, que escribias en tus mensajes todo el tiempo.
En las miradas... en las caricias... todo.
Quería creerlas, quería pensar que eran sinceras.

Quería creer que era cierto que había encontrado a alguien que me entendiera plenamente,
A mi partner Pirata con quién conquistaría tierras lejanas.
A mi cómplice, a mi compinche de la travesura diaria,
A ése que disfrutaba hacerme dormir sobre sus piernas cada tarde,
A ése que le gustaba hacerme reir a borbotones...

Me es difícil todo esto, muy difícil. Quisiera tanto que el dolor pase, que venga la lluvia y se lo lleve así como se lleva la suciedad de las calles grises,
lo quisiera tanto!!!

Quisiera tanto ser de piedra, que no me doliera, que no sintiera absolutamente nada, que la amnesia se decidiera apoderar de mi y me concediese el honor de olvidarte y sacarte de mi memoria de raíz...
Lo quisiera tanto, tanto en este momento cuando el telón ha caído y te veo desnudo frente a mis ojos
Feo, feísimo.

Y todo, todo era mentira: Que ella era tu amiga, que nunca habías estado con ella, que te seguías comunicando con tu ex, que ya no la amabas, que no tenías amigas sexuales, que eras una buena persona...

...Todo eso no era más que una vil mentira!

Maldito seas por mentirme incluso cuando ya sabías que te había capturado la mentira.

Maldito seas por quererte burlar de las personas que como yo se dieron sinceras a ti y te abrieron los brazos.

Maldita yo por haber creído en ti.

lunes, 13 de junio de 2011

El Capullo Rojo

Hubo una vez un capullo rojo relindo
cerraba sus ojitos al sol
no querìa ver, no queria oir,
no querìa sentir los rayos del sol
no querìa sentir la brisa del viento
pero era inevitable...
era inevitable que crecerìa
que se harìa mas fuerte
que cambiarìa de forma mas no de esencia.

Y espera cambiar
ser hermoso como las flores que imaginaba en sueños.
ser rojìsimo, de color carmìn.
Y nunca se dio cuenta que en realidad ya era asì.
Y la gente lo veìa sembrado en un jardìn a la mitad de un camino
lo veian, lo admiraban,
se regocijaban con su gràcil movimiento de las once
con su danza rota por la lluvia.

Y el capullo se contentaba sòlo con hacer feliz al resto.
No sabìa su rol en medio del jardìn.
Quièn nos enseña?
Quièn te enseñarà a ver?