sábado, 25 de diciembre de 2010

**Con***Fesión**

Tengo que hacer una confesión, aunque en verdad no es más que un secreto a voces dentro de mi cabeza.
Tal vez lo sepas. Tal vez lo hayas olido en el ambiente
o tal vez hayas esperado este momento desde aquella conversación por el ordenador, no lo sé pero...
si lo lees -hoy, mañana o pronto-, escríbeme, cítame, llámame, no sé... búscame...
y bésame, desgarra todo lo que la decidia separó.
y tal vez... de pronto...
la calle de la soledad no se sentirá tan sola,
al costado de una iglesia amarilla y un par de plazuelas sosas.
y tal vez vuelva a respirar con sandalias azules y pajarillos alborotados
que corren volando a ocultarse del ocaso de un dia
que puede prometer (sin quererlo) ser inicuo al paso del tiempo.
A ti pues,
al de las letras, la música y las perdidas caminatas encontradas.

***


Confieso, que no he podido dejar mi pasado de lado
y que algunas noches se mete a dormir en mi cama
mientras me canta al oido sonatas creadas por mis fantasmas idos.

Confieso que transpiro recordando tus dedos y tu piel fría, casi erizada
sobre mis brazos, sobre mi vientre y yo casi sonrojada.

Confieso, que fue un alivio conocerte. Que conocerte me hizo pensar que el amor existía pero que yo no lo quería para mi.

Confieso que me encantaba verte enamorado y me encantaba desenamorarte sólo para que despues me quisieras mas.

Confieso que me irritaba mi carácter cojudo,
ése que me decía que juguemos al pinball con tu corazón,
ése que me impedía recoger el chocolatito de la fotocopiadora.
ése,
ése mismo que me decía que no te requeríamos para lo que necesariamente te queríamos.

Confieso que extraño tu olor a madera y libros viejos,
ésos que acomodabas en tus noches de vigilia insomne.

Confieso...

Confieso, que te recuerdo con ansias locas,
que estoy esperando tenerte en mis brazos y desgarrarte a mordiscos esos labios delgados tuyos.
Que extraño verte venir de lejos y modelar ante mi,
pa-so-a-pa-so,
con esos jeans ajustados y esa camisa subida de más en tus brazos...

Confieso, que yo también extrañaba estar en tu cuarto,
ver películas raras y solo leer,
reir, dormir, cantar.

Confieso que soy cobarde para buscarte y para no buscarte cuando sé que estas por aquí cerca,
en algun lugar...
entre calles solitarias envueltas de humo azul y terrones de azúcar que entretejíamos divertidos, risueños
tatuados en tu cuerpo fugitivo
hoy difuso en mi mente
porque tu olor, querido amigo, ya se esfumó
porque tengo que escuchar tu voz en un viejo video
porque tengo que saber de tí por alguien más.

Con fieso

Confieso:
que he sido muy idiota y algo más
Confieso, que nunca es tarde para enmendar.