viernes, 6 de agosto de 2010

El 4 de Octubre del 2008


El 4 de Octubre del 2008 siendo casi las 3 de la tarde, me encontré pensando en tí:
En tu cabello ondulado, en tu cuerpo delgado, en tu olor a sándalo y en vuestras poses de ser el hijo del sol, de la tierra y del mar.

El 4 de Octubre del 2008, a las 3 de la tarde, le escribía recondando que la felicidad -así como el amor-, era un estado mental, vedado a nadie, y que mientras tuviéramos esa capacidad de amar y ser felices nuestro corazón seguiría latiendo.

El 4 de Octubre del 2008 a pocos minutos pasados las 3 de la tarde, usted me contestó que felizmente todos tenemos mente y que las cosas lindas de la naturaleza no le dejaban ni lo dejaría solo.

Ese día, el 4 de Octubre del 2008 mucho después de las 3 de la tarde y habiendo leído aquel mail, pensaba en que la naturaleza me había abandonado y sentí envidia por usted y por todo lo que le apasionaba.

Ahora desafortunadamente, podía vivir sin mí. Las nubes copiosas y grises de Lima se habían disipado en vuestra mente.
Lo único que me queda es esperar a que el sol evapore mi pena.

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