domingo, 10 de octubre de 2010

La mujer en el espejo.


Fiorella miró nuevamente su reflejo. Había perdido peso a comparación de la semana pasada.
Esta vez sin embargo se detuvo largo rato frente al espejo de madera que cubría su cuerpo entero. Ligeramente deslizó su mano por debajo de su brazo y la toalla verde limón cayó por los suelos.
Se paró de frente muy derechita ante él. Se acercó para ver si le mentía lo que veía. Sus piernas habían disminuído su gordura, los rollitos que se formaban en la entrepierna ya no estaban y sus costillas flotantes se dibujaban en el abdomen.
Era verdad lo que veía?
Sus huesos de la clavícula nunca habían estado mas dibujados hasta ese entonces...
Ahora se le notaba el esternón...
Se quedó perpleja ante la imagen del espejo, ahora era diminuta y muy enjuta. Quien era la del espejo?
Pronto la habitación de paredes claras se volvió muy oscura. Sintió un fuerte mareo y tuvo que cogerse del espejo para no caer al piso.
Que es lo que había pasado?
Por qué no se había dado cuenta hasta ahora?
Se agachó hasta tocar el suelo de madera. La cabeza le seguía dando vueltas y cada vez se sentía mas débil. Cómo no se había dado cuenta?
Gateando llegó a la gran cama de roble ubicada en el medio de la habitación. Se subió con dificultad y se acomodó sobre el cubrecama de hilo.
Fiorella no paraba de pensar cómo es que había llegado a aquella situación. Nunca se había visto tan delgada hasta ese momento pero cómo podía pasar eso si se veía todos los días en el espejo?
Unas inmensas ganas de arrojar le vinieron de pronto...
y mientras tanto con esos dolores horribles de abdomen y esas convulsiones del estómago, ella lloraba pensando como había llegado hasta alli y como limpiaría aquel desorden que ella colocó años previos en ese lugar.
Una lágrima recorrió su rostro... ya no tenía memoria de lo que había sido antes: ésa no volvería mas.

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