viernes, 18 de junio de 2010

Con la Transfixión


VERDE
La pantalla se llena de color.
Sigilosamente él se acerca y la contempla confuso.
Ella estaba tirada a un costado ensimismada
en el color verde que proyectaba la luz en su piel.


AZUL
Desde la cabeza hasta la punta de los pies
desde los labios hasta la punta redonda de sus tobillos.
La mariposa azul tatuada en su espalda mueve las alas.


ROJO
Se electrifica la bestia de sus seres incontrolables.
Se desata la guerra, se desata el amor.
Se acercan, se miran, se tocan, se tiran...
Se agitan en el aire, en el suelo...
Se jalan, se tuercen, se estiran... ella cae.
Su cuerpo se abre desencajándose.


GRIS
El se acerca, la mira y se inserta en él.
Se agita incontenible.
Gris es su alma, gris como su piel.
Su ser egocéntrico lo ansía tener todo de una sola vez.


NEGRO
Su corazón a un costado inmóvil.
Todo el recinto enmohecido, las flores empiezan a caer del cielo.
La mariposa no respira...
El ya no la mira... la tiene, ya no la quiere.


AMARILLO
Se libera el alma. Las flores engendran flores.
El suelo se llena de vida, un campo de luz bajo sus ojos.
La humedad circunda.
La verdad los libera.


ROSADO
La acción de herir sus cuerpos los reanima.
Ahora el placer no tiene nombre
y se posa sobre ellos en su total expresión.


Y vuelven a nacer del dolor.
Y vuelven a morir con la pasión.
Crecen con la transfixión.


(Motivada por la Transfixión". CCE, 6/6/10)