sábado, 15 de mayo de 2010

Reencuentro???

Estoy a punto de irme a una reuna del cole, y me encontré haciendo hora de la nada... todo como excusa para saltar el momento feo: ese el del recordar todo lo malo que trajo la secundaria.
Usaba lentes poto de botella y me veia terrible! Encima era medio nerd y me resultaba muy facil aprenderme todo con solo leerlo una vez (una retención maldita y que ahora ya no tengo).
En ese tiempo soñaba con ser grande y tener muchas, muchas cosas que hasta ahora no tengo y no sé sinceramente si algún día tendré.
Siento que vivía enfrascada y deprimida, tenía amigas pero que tanto asi era realmente si cada vez que podían hacían alguna mierda como esconderme los cuadernos, robarme cosas o ponerme cosas de otras en mi mochila para que pensaran que yo me lo estaba pelando.
Y no importó cuánto llorara, cuánto gimiera, cuánto requintara y me rompiera la cabeza pensando cómo podía suceder aquello, estando muchas personas en el salón!
Y resulto siendo: un COMPLOT ASQUEROSO!!!
Que tenía yo? yo era normal, no hacía nada ni me metía realmente con alguien porque estaba tan enfrascada en mis problemas de la casa y en mis estudios que sinceramente mas vida social que el colegio... no tenía. Iba, escuchaba clase, conversaba un toke y san sea acabó.
Asi que: "Reencuentro de Amigas del Cole" ...
Reencuentro????
Quiero reencontrarme con esas personas??? si me son tan extrañas! no las conozco ni conocí realmente.
No quiero ir a un lugar a alardear de lo que tengo (o no tengo y me lo estoy inventando)
ni deseo ir a enterarme y rajar de la que "pobrecita, le va mal!!!"
porque después de todo: "a nosotras qué diablos nos importa"
El mundo sigue girando, nosotros nos quedamos y sabemos que la mierda, mierda es y mierda será hasta el fin de sus días..
Amén.

viernes, 7 de mayo de 2010

El sobre, los zapatos, un viaje.

La idea de un viaje siempre le había apasionado en exceso. Leía sobre parajes exóticos, extraños y diversos en los libros de tapa azul que su padre coleccionaba dentro de ese taburete de madera y cuero, que solía poner a los pies de su gran cama hecha de troncos gruesos de madera.

Entonces cada vez que pensaba en un viaje tenía en la cabeza ese olor: el olor a madera y el olor a cuero.

Edgar estuvo toda su vida esperando un viaje.. sólo un viaje, el cual no había llegado hasta ese momento.

La ciudad estaba muy fría esa mañana. Despertó apresuradamente para levantarse a abrir la puerta. Entonces lo vió alli, a ese gran hombre gordo con uniforme azul y bigotes graciosos que le extendía un sobre rosado con estampillas raras de flores muertas.

La calle estaba media desierta, debían de ser las 7 de la mañana, (calculó). Todo lucía blanco, gris y plateado.
"Que raro que el servicio postal venga un domingo a esta hora".

Y a todo eso, el hombre gordo seguía mirándolo y ahora con cara de enfado porque llevaba como 3 minutos con la carta rosadita en la mano.

-"Esta es la dirección que se indica allí. La piensa recibir o no?"

Edgar seguía como en trance: había sido una larga noche y aparentemente ella, la noche, no le había soltado.
Así que de mala gana y aún dormido recibió el sobre. "que cursi" - pensó.
El hombre gordo se volteó sin decir más y apretó el paso al bajar los dos escalones que separaban su casa de la calle londrecina.
Una visión parecía eso: una visión de algo que ya lo había vivido antes. Se sintió extraño y de pronto una gota fría le cruzó la espalda.
Tiritó.
"Visión absurda. No pasa nada. No hay nada raro."
"Hmmm. Katherine Ringe. No la conozco... No, no creo que la conozca. A lo mejor si?
Tal vez se han equivocado de dirección.
Hmmm. La leo o no la leo?".

Miró la estampilla de flores y otra vez el sobre que tenía su dirección pero no su nombre. Es más: no tenia el nombre de destinatario.
Se sintió interesado por aquella carta: "A lo mejor era algo ultra secreto, una intriga, algo misterioso...a lo mejor... a lo mejor era...".

Y la ansiedad se hizo entonces su mejor amiga, llevándolo directamente a la mecedora del estudio, que era el lugar donde siempre leía las cosas importantes.
La ansiedad esperó entonces sigilosa, mirándolo de reojo: como aguardando. Entonces montó en cólera ante la desidia de nuevo amigo y rompió el sobre.
Entonces cual mariposa azul en primavera, una pequeña nota salió volando y vió la luz ante sus ojitos.
Ahora comprendió, después de tanto esperar, que tenía una misión en su corta vida: Ella, la señorita Ringe, le había dicho al oído -antes de tatuarle la piel y arroparlo en el sobre-, que se encargara de que él lo viera y que guarde en su recuerdo el amor dibujado en sus ojos, tan hermoso como las flores en primavera.

Recordándolo entonces abrió sus alas en el aire. Y fue capturado por unos dedos delgados. Entonces su tatuaje con letra cadeneta habló y le confesó lo que ella le dijo.
"Que nuestros mundos sean por fin los mismos...
No hay mas excusas: Quiero que veas el mundo desde aquí.
Ponte mis zapatos, yo te espero con las botas rojas, las viejas películas y el café.
Te mando un tren, un barco, un carruaje y mi corazón".

Y antes de desaparecer en el fondo de la cubeta negra, vió dibujado en sus ojos la incertidumbre, la nostalgia y la ilusión.
"tal véz él no la vería... tal vez..."
Y se perdió en la oscuridad mientras escuchaba los pasos de Edgar alejarse.

Edgar ensimismado con la nota, pensando en la intriga de la misiva rosa, bebía alborotadamente y sin respirar.
Soñaba con el amor. Ese que nunca tuvo.
Soñaba con un viaje. Ese que no llegó hasta ahora.
Y soñaba con compartir su vida.
Y soñaba con llenar su corazón.

Y bebía y bebía, una y otra vez, pensando...
"Quién es Katherine...? quién es Ringe..?.
Qué botas rojas...?
Qué mundos...?"

No ocurría nada. Todo se tornó gris ante sus ojos, y la copa se escudriñó sagazmente entre sus dedos, estampándose en el suelo alfombrado.

Y corrió al bote de la basura.
Y recuperó el sobre rosadito con las estampas de las flores muertas.

Soñaría, por qué no?
Viviría, por qué no?

Y así, Edgar fue detrás de una ilusión.