martes, 30 de marzo de 2010

El Caso Angélica Araujo

Estoy con toda la mierda que se me revolotea por dentro. Encima de que el fuckin' idiota alucinadito de Santa Rosa Hammerfuliano pastrulo me escribe huevadas, me acabo de enterar quién diablos era la tal Angélica Araujo y quién estaba metido detrás de la llamada misteriosa.

Siguiendo mis dotes de Agatha Christie os contaré como resolví el misterio... sí, es cierto, dos años después, pero la verdad tarda pero llega (o esa era la justicia?) ooppsss, en fin..

Bueno, había decidido embarcarme hacia la aventura más extrema de mi vida: dejar todo por la persona a la cual amaba (según yo). Jodí y jodí hasta que le pude seguir los pasos. Así vino el viaje a Marathon Key, la ciudad en medio de la isla caribeña más tranquila, aburrida y llena de viejitos que en tu perra vida te habrías podido imaginar, en especial cuando como yo, esperaba ver cueros... muuuuuchoooos cueros!!!

En fin, en Marathon había tejido yo mi casa de ensueño sobre una telaraña de lino azul acero hermoso y exquisito. Babeaba hasta estar extasiada. Yo que siempre deseé estar de esposa de alguien, de tener mi familia... me sentía feliz, feliz hasta el extremo (comprendan estaba templada!). Y recogía al don Huevas de su trabajo, le cocinaba mis menjunges primariosos que ensayaba cuando no estaba en casa y le dedicaba los más tiernos poemas en la noche después de arroparlo y darle su gran beso de buenas noches. Pero, la nube negra se acercó... si pues, mi felicidad se fue al tachazo en menos de dos semanas.

La nube negra tenía nombre propio. Bueno, muchos en realidad: Alejandra, Leslie y Andrea... las vecinas de Arequipa manta.

El don Huevas con sus dizque dotes de galán (de película de terror - gore), se creía en la gloria porque pensaba que era irresistible, cuando la verdad es que las otras niñas estaban hirviendo de deseo por marido, no importaba cuál, si era pastrulo y chato. No! lo mismo era para ellas: marido es marido y ya sabes a qué me refiero.

Y bueno: yo linda, yo hermosa, yo comprensiva...
Y yo cojuda, yo tarada, yo crédula...

Creí que el acercamiento de una de ellas era sincero, que quería ser mi amiga. Pronto la niña fresa, más fresa y regalona que alguna vez pude haber conocido "Leslie", se metía en su cuarto, pronto lo esperaba en el lunch room antes de su hora de almuerzo, pronto iba a mi casa a verse con él cuando yo no estaba. (Debo haber tenido entonces los cachos más grandes de todo el mundo)

Comencé a ver el asunto luego: Miradas, muchos encuentros (que casuales ya no eran), peticiones especiales, favores, miraditas asolapadas en los pasadizos.

Creo que allí empezó la operación DAP: Deshacerse de Audry Pronto que los dos montaron.

Y tuve problemas en el trabajo, contando dinero. No podía dormir y extrañaba mi casa. Mi novio no me quería y afanaba a otra en mi naríz. Me sentía debastada. Encima golpeada por la vida en reiteradas ocasiones. Para colmo de males, la fresa cursi de Leslie me imitaba en cómo me veía, hablaba, me peinaba y por poco faltaba que se vistiera como yo.

Angélica Araujo hizo entoces allí su aparición.

Un día después de que la Petunia me enviara el papelito rosado del memorandun, en Lima mi mamá recibía una llamada: Una chica misteriosa de nombre Angélica Araujo de Colombia llamaba a preguntar por mi mamá, la Sra. Rosa, para decirle que ese día iba a llegar yo a las diez de la noche en el vuelo de American Airlines proveniente de Bogotá. La razón? Me había venido una hemorragia, y yo estaba muy enferma; por lo que había tenido que dejar el trabajo y regresar a Perú.

Mi pobre e ingenua madre cayó redondita dentro del cuentazo monse de la Araujo y me esperó 4 horas, te imaginas? Un montón!. Desesperada llamó a primera hora a mi trabajo en Marathon y no sólo ella sino mi hermana, mis dos tías y hasta mi mejor amiga.

Para colmo de males y bienestar de la Araujo tenía dos días libres por lo que nadie me ubicó. En el trabajo pensaron que yo me había quitado a mi país y ya me estaban liquidando y dándome por olvidada, cuando yo llego fresca como una lechuga para sacar algo que me había olvidado en mi casillero.

La asistente de gerencia, la bruja Astudillo me contó todo y me sugirió que llame a mi casa. Así que caminé tres cuadras hasta el teléfono público mas cercano. Estaba toda triste por lo sucedido y palteada porque en mi trabajo creían que "yo traía muchos problemas y era una persona inestable", y hasta pensaban que yo había hecho la llamada para regresarme a mi casa.

Imagina cuál sería mi sorpresa cuando en la cabina de teléfono encontré a la fresa cursi regalona de Leslie.

No le hubiese contado nada si es que no hubiese necesitado tanto hacerlo. Cuando se lo conté se puso nerviosa, comenzó a moverse en su sitio y a decir que posiblemente Arlet (mi compañera de casa) o el don Huevas, habían sido quienes habían llamado a mi casa para mortificarme y hacerme perder el trabajo.

Me quedé helada y más aún cuando dijo "yo no he podido ser porque yo no tengo tu teléfono". Entonces recordé que ella me había llamado muchas veces antes de viajar a Marathon. Así lo medio descrubrí: ella era Angélica Araujo. Ella había hecho la llamada. Faltaba averiguar cuán implicado estaba el don Huevas y, hoy por fin lo descubrí. Si, dos años después y ya habiendo terminado.

Resulta que me encontraba en pleno Plan H en el internet cuando me metí al "Libro de cara" (mas conocido en el mundo del hampa como Facebook). Revisé pues como siempre mis solicitudes de amistad y vi que el don Huevas después de mucho tiempo me tenía nuevamente agregada. Ví su profile y luego su muro y Oh! sorpresa! Adivina quién es su amiga...?

Sí, Angélica Araujo en persona, con foto en vestido y todo. Angélica Araujo sonreía de negro y de costado para que no se le viera la cara de burro infame que tenía.

Investigando en las redes sociales descubrí, que Angélica Araujo era amiga del cole del don Huevas. Fue él quien le robó la identidad y llevó el proyecto del DAP de lo material al intelectual. Se lo dió a la mosca muerta fresa cursi regalona de Leslie y ella se lo aprendió de paporreta luego de lo cual llamó a mi casa con una tarjeta de llamada internacional de a dólar china. (a juzgar por la cantidad de ceros que el detector de llamadas de mi fono en Perú registró).

Increíble no? de lo más taimado! Qué tal treta me jugaron! Sí pues, de la maldad nadie está libre. Yo lloré mucho en aquel tiempo, pues en el trabajo pensaron que lo había ideado yo para romper el contrato e irme a mi casa en Perú. Ahora, dos años después, veo las cosas como son y pucha, alguien a quien yo quería se le había ocurrido hacerme una cosa atroz como ésa. Que desgraciado! Ojalá que lo chanque el bus y a esa maldita que la destripen y tiren sus restos alrededor de su estúpida facultad de teatro!
He dicho!